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Mujeres de Java salvan gibones con telas teñidas del bosque

Un grupo de mujeres en Java está salvando gibones en peligro de extinción haciendo tela. Tiñen la tela usando hojas y corteza del mismo bosque donde viven los gibones. Los textiles no solo son hermosos. Son un salvavidas...

Un grupo de mujeres en Java está salvando gibones en peligro de extinción haciendo tela. Tiñen la tela usando hojas y corteza del mismo bosque donde viven los gibones. Los textiles no solo son hermosos. Son un salvavidas económico que mantiene el bosque en pie.

Un negocio textil nacido del bosque Halimun

Las mujeres pertenecen a un colectivo llamado Ambu Halimun. Trabajan en el pueblo de Cisarua, en el borde del Parque Nacional Monte Halimun Salak en Java Occidental, Indonesia. El parque es uno de los últimos refugios del gibón de Java, un primate que solo se encuentra en esta isla. Las mujeres recogen hojas caídas, cortezas y frutos del suelo del bosque. Usan estos materiales para hacer tela ecoprint, una técnica que transfiere pigmentos y formas naturales directamente a la tela. No hay dos piezas iguales. Cada una lleva el patrón de un árbol o helecho específico del parque.

Por qué a la gente local le importan los gibones

Durante años, el bosque enfrentó presión de la tala ilegal y la agricultura. Las familias locales, especialmente las mujeres, tenían pocas formas de ganar dinero sin talar árboles. El colectivo Ambu Halimun cambió eso. Al vender sus textiles ecoprint, las mujeres generan ingresos que dependen de un bosque sano. Mientras más árboles se mantengan en pie, más hojas y cortezas pueden cosechar. Los gibones se benefician directamente. El grupo también patrulla el bosque y reporta actividades ilegales. Se han convertido en guardianes informales del parque. El gibón de Java, que está en peligro crítico de extinción, necesita un dosel intacto para moverse y alimentarse. Cada árbol salvado por el negocio textil es una rama que los gibones pueden usar.

El colectivo empezó pequeño, con solo un puñado de mujeres aprendiendo el método ecoprint de una activista local. Hoy, sus telas se venden en ciudades como Yakarta y Bandung. El dinero ayuda a pagar las cuotas escolares de los niños y las necesidades del hogar. Las mujeres dicen que nunca imaginaron que su artesanía protegería a una especie entera. Pero el vínculo es claro. Los gibones sobreviven porque el bosque sobrevive. Y el bosque sobrevive porque las mujeres encontraron una forma de ganar dinero sin destruirlo.

Esta no es una historia de caridad o intervención externa. Se trata de personas que viven junto a un bosque y eligen mantenerlo intacto. El gibón de Java no sabe nada de tintes para tela ni mercados. Pero su hogar sigue en pie, en parte, gracias a lo que las mujeres de Ambu Halimun hacen con sus manos.

Fuente: Mongabay

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