Las uvas blancas dominaron una vez las colinas de Chianti, la región italiana hoy famosa mundialmente por sus audaces vinos tintos de Sangiovese. Ese es el hallazgo inesperado del análisis de ADN de semillas de uva de 2.000 años de antigüedad recuperadas de pozos antiguos en la Toscana.
Las raíces romanas del vino moderno
Científicos de la Universidad de York extrajeron material genético de las semillas, que fueron enterradas en pozos de un sitio de la era romana en lo que hoy es la región de Chianti en la Toscana, Italia. El ADN les permitió trazar la historia genética más extensa de vides jamás recuperada de un solo sitio arqueológico. Los resultados muestran que los viñedos romanos formaban parte de una red agrícola sofisticada que pudo haber moldeado el desarrollo de la elaboración del vino tal como la conocemos hoy.
Uvas blancas, no tintas, en el Chianti antiguo
Los habitantes de Chianti se preocupan profundamente por su herencia vitivinícola. La región produce algunos de los vinos tintos más celebrados de Italia, y la uva Sangiovese es un motivo de orgullo. Así que fue una sorpresa cuando las semillas antiguas revelaron que las uvas blancas, no las tintas, eran la variedad dominante cultivada allí hace dos milenios. El descubrimiento desafía las suposiciones sobre la historia profunda de una de las regiones vinícolas más famosas del mundo.
Lo que nos dicen las semillas
Las semillas se encontraron en pozos que se usaron para almacenar agua y luego se llenaron de desechos, lo que preservó el material orgánico. El equipo de la Universidad de York analizó el ADN y lo comparó con variedades de uva modernas. Encontraron vínculos genéticos entre las vides antiguas y las uvas que aún se usan en la elaboración del vino hoy en día. Esto sugiere que la viticultura romana no fue un precursor primitivo, sino un sistema sofisticado que seleccionó y propagó variedades específicas, sentando las bases para la producción moderna de vino.
Los hallazgos ofrecen una nueva ventana a cómo los romanos manejaban los viñedos y comerciaban vino a través de su imperio. Para los residentes de Chianti, el saber que su tierra alguna vez cultivó uvas blancas añade una capa de complejidad a una historia que creían conocer.