El suelo bajo el imperio aguacatero de México se está secando más rápido de lo que nadie esperaba, y un nuevo estudio advierte que este colapso de cámara lenta podría amenazar tanto los suministros de agua de la región como su cultivo más famoso.
Investigadores encontraron que en Michoacán, el estado que provee la mayoría de los aguacates del mundo, la tierra está perdiendo su capacidad de retener humedad. El estudio, publicado en julio de 2026, se centró en la cuenca que rodea el lago Zirahuén, un lago de agua dulce en el corazón del país aguacatero.
La tierra está perdiendo su agarre sobre el agua
El estudio midió algo llamado retención de agua del suelo. Esa es la capacidad del suelo para absorber y almacenar la lluvia. En los bosques alrededor del lago Zirahuén, el suelo podía contener aproximadamente 0.37 metros cúbicos de agua por metro cúbico de suelo. En las plantaciones de aguacate, esa cifra bajó a 0.30. En los campos utilizados para cultivos anuales, cayó aún más, a 0.28.
Esa diferencia importa. Cuando el suelo no puede retener agua, la lluvia escurre por la superficie en lugar de filtrarse. Eso significa que menos agua se infiltra para recargar los acuíferos subterráneos de los que la gente depende para beber. También significa más erosión y más sedimentos que llegan al lago.
Los huertos de aguacate están cambiando el paisaje
La investigación fue liderada por Arturo Chacón, científico de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su equipo comparó muestras de suelo de bosques, huertos de aguacate y campos de cultivos anuales. Encontraron que la conversión de bosque a tierra agrícola era el principal motor del problema.
Michoacán ha visto una expansión masiva de plantaciones de aguacate en las últimas dos décadas. Se han talado bosques para hacer espacio a más árboles. Pero esos árboles de aguacate, aunque rentables, no manejan el agua de la misma manera que el bosque nativo. Sus sistemas de raíces son diferentes. El suelo debajo de ellos se compacta. La materia orgánica disminuye. Todo el sistema pierde su calidad de esponja.
La gente local en las comunidades alrededor del lago Zirahuén depende del lago y del agua subterránea para sus necesidades diarias. También dependen de la economía del aguacate. El estudio sugiere que ambos están ahora en riesgo. Si el suelo continúa secándose, el lago podría encogerse y los pozos podrían agotarse.
El estudio no ofreció soluciones. Simplemente documentó la tendencia. Pero los números son claros. El suelo en una de las regiones agrícolas más productivas de México se está volviendo menos capaz de hacer su trabajo más básico: retener agua.