Una roca espacial que los astrónomos descartaron como un asteroide inerte y común ha estado escondiendo un secreto. El objeto, conocido como 2016 WW3, es en realidad un cometa oscuro con una cola tenue que solo se hizo visible después de que los científicos rastrearan su movimiento inusual a través del sistema solar.
Un disfraz rocoso que engañó a los telescopios
Durante años, 2016 WW3 permaneció tranquilamente en el catálogo de asteroides conocidos. Fue detectado por primera vez en 2016 por el estudio Pan-STARRS en Hawái, un programa que escanea el cielo en busca de objetos cercanos a la Tierra. El objeto aparecía como un punto de luz tenue, sin diferencia de miles de otros cuerpos rocosos que vagan entre Marte y Júpiter. Pero algo en su órbita no cuadraba. Su trayectoria no era del todo correcta para un asteroide puro, y mostraba pequeños cambios inexplicables en velocidad y dirección.
La cola oculta que lo delató
Un equipo de astrónomos de la Universidad de California, Los Ángeles, decidió observarlo más de cerca. Usaron el Observatorio Keck en Hawái y el Telescopio Espacial Hubble para observar 2016 WW3 durante varios meses. Las imágenes revelaron una nube de polvo tenue y difusa que se extendía detrás del objeto. Esa nube es la marca distintiva de un cometa: hielo que se calienta y libera gas y polvo al acercarse al Sol. Pero 2016 WW3 no se veía como un cometa típico. No tenía una coma brillante y luminosa, la envoltura difusa que suele rodear el núcleo de un cometa. En cambio, era oscuro, casi negro, reflejando muy poca luz. Los investigadores lo clasificaron como un cometa oscuro, un tipo raro de objeto que se comporta como un cometa pero se ve como un asteroide.
Por qué esto importa para la gente en la Tierra
Para los astrónomos, el descubrimiento cambia la forma en que piensan sobre la población de cuerpos pequeños en el sistema solar. Los cometas oscuros podrían ser mucho más comunes de lo que se creía. Podrían representar un eslabón perdido entre asteroides y cometas, guardando pistas sobre cómo el agua y los materiales orgánicos llegaron a la Tierra hace miles de millones de años. El hallazgo también tiene implicaciones prácticas para la defensa planetaria. Si un cometa oscuro estuviera en curso de colisión con la Tierra, sería mucho más difícil de detectar que un cometa brillante y activo. Su superficie oscura y su cola tenue podrían permitirle pasar desapercibido ante los sistemas de detección que dependen de la luz solar reflejada.
Una nueva clase de objeto toma forma
2016 WW3 no es el primer cometa oscuro encontrado, pero es uno de los ejemplos más claros. El equipo de UCLA planea buscar más objetos como este, usando datos de archivo de estudios que podrían haberlos pasado por alto. El trabajo sugiere que la línea entre asteroides y cometas es más difusa de lo que muchos libros de texto sugieren. Algunos objetos, resulta, son ambos a la vez.